martes, 27 de abril de 2010

El diseñador gráfico...

Hoy se celebra el día del diseñador, 27 de abril, la verdad es que poca gente lo sabe, inclusive colegas lo ignoran, pero no pasa nada, es un día como cualquier otro, osea que todos aquellos que reniegan, no, no es una fecha comercial, ni comidas. Pero la verdad es que me he divertido mucho hoy recordando y compartiendo todas aquellas aventuras que pasé durante la universidad e inclusive ahora ya como profesionista...

Recuerdo aquella novatada en que entró aquel maestro se presento expulsando a dos compañeros (que más tarde supimos que eran de dos cuatrimestres arriba) y pidiendo una lista enorme de material que nuestros bolsillos no soportaban y que nuestros padres no estaban dispuestos a comprar, aparte de que eran cosas imposibles de conseguir... una caja de puntos de fuga jaaa... (hubo quien si tuvo el valor de intentar comprarlos).

O aquella ocasión en que una compañera termino intoxicada de tanto aspirar cigarro, solventes y tintas que se mezclaban en el taller de serigrafía, fotografía y aerografía...era una cámara de gases ese laboratorio... obvio que el momento que estuvo de viaje fue muy divertido; tan divertido como esas reuniones nocturnas (sin importar el día) en casa para hacer tareas, cabe aclarar que mi casa era una de las más cercanas a la universidad y en ocasiones no era necesario que yo estuviera para que compañeros llegaran a ella a comer, cuando mis papás me mandaron a la universidad no perdieron un hijo ¡ganaron 12 más y bastante tragones! Reuniones que podrían durar semanas enteras sobreviviendo de gorditas, frituras, pastelillos, aspirinas, café y refresco.

También hubo momentos difíciles como el pasar tu cumpleaños sin que nadie se haya enterado porque todos estaban preocupados por el examen del siguiente día mientras toda tu familia se iba de vacaciones...si muchos harán la ecuación:
(estudiante)+(casa)-(papás)+(7 días)= fiesta
¡Pues nooooo! era estar toda la semana preparando carteles, ilustraciones, trabajos de investigación, más las tareas que se acumularan en la semana y las pocas horas libres que quedaban era para dormir un rato, bañarnos e irnos a la escuela. Habra quien recuerde esa noche en que yo, mientras pintaba un cartel, dormitaba de pie... mi mano daba brochazos por inercia o aquella amiga que se soltaba a llorar porque no la dejábamos dormir.

El colmo era cuando ya no había música que escuchar y recurriamos a la música de banda o rancheras para mantenernos despiertos y si de casualidad nos rendiamos ante Morfeo, el Himno Nacional de las 6 de la mañana nos catapultaba para seguir trabajando. Obvio que las vacaciones no existían, eran semanas de invernar, lo único que uno deseaba era dormir los días en los que no había clase.

Y si, existían momentos de ocio en los que a altas horas de la madrugada bailabamos el YMCA o se debatía que pegamento era el de mejor sabor IRIS , 5000 o Spray Mount.

Cabe aclarar que las mayores desgracias sucedían en la útima semana de cuatrimestre, examenes finales; como aquella ocasión en que a las 8 de la noche yo me cercenaba el dedo indice mientras cortaba el papel para unos carteles. Antes de pensar en ir al hospital a que me pegaran el dedo mi preocupación radicaba en no manchar los papeles de sangre por que a esa hora era imposible ya conseguir el material que tenía que presentar a la mañana siguiente.

Y detalles como esos puedo enumerar cantidades, no recuerdo exactamente cuantos iniciamos esta carrera loca por un título universitario, no todos llegamos al final, en el camino quedaron varios por distintas circunstancias, pero a todos aquellos que mucho o poco fueron partícipes de esa etapa, algunos ya casados, otros divorciados, con bebés , unos más pelones y panzones que otros y a los que he perdido contacto total, les agradezco por haber sido cómplices de esos momentos que llevo en el corazón.



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